La confianza que depositan mis hijos en mi es envidiable al no esconder dudas, ni limites. Cuando esa confianza genuina se vuelva adulta jamás tendrá el mismo potencial... esconderá el contagioso miedo a sentirnos defraudados.
19 de agosto de 2013por
utilitas coaching y consultoría S.L., Ibon Urretavizcaya